martes, 20 de mayo de 2014

Un posible cambio en la tendencia actual de la dieta de los deportistas: las dietas cetogénicas.



A possible change in trends of sportsmen diets: ketogenic diets.

Resumen:

Las dietas con predominio de los hidratos de carbono han sido desde la concepción del deporte moderno, la base de la alimentación de los deportistas. En la antigüedad y en determinadas sociedades, se le otorgaba más importancia a los alimentos de origen animal. Actualmente, debido al incremento de las publicaciones científicas, diversos datos pueden apuntar que las dietas cetogénicas, son más saludables de lo que pensábamos, y tienen alguna aportación al rendimiento en el deporte. Especialmente en deportes de resistencia.

Palabras clave: dietas cetogénicas, deporte, grasas, proteínas, rendimiento deportivo, salud.

Abstract:

Diets based on carbohydrates have been the base of the alimentation of sportman since the creation of modern sport. In some societies of the ancient, animal aliments were more important than vegetables. Now, because of the rise of scientific publications, diverse data could indicate that ketogenic diets are more healthy than we think, and it could have provides to sport performance, specially in resistance athletes.   

Key words: ketogenic diets, sport, fats, proteins, sport performance, health.

INTRODUCCIÓN

La nutrición para deportistas se ha considerado como la habitual para un grupo de población sano, pero que requiere unas demandas mayores de energía fruto de ese deporte o disciplina. Claro está, que estas demandas pueden variar mucho dependiendo de los niveles competitivos en los que nos encontremos(1), o los objetivos de la práctica deportiva de cada persona. Por lo que hasta entonces se entiende que los deportistas necesitarán una adaptación de la dieta equilibrada (2)(SENC, 2004) en la cual la energía proviene un 55-60 % de los hidratos de carbono, un 12-15% de las proteínas, y un 30-35% de las grasas; pero a la que haremos ligeras modificaciones en función de las características de cada deporte. Actualmente predominan aquellas con un aumento de los hidratos de carbono (hasta 60-70%), proteínas 12-15% y grasas 20-30% (3).
Ahora bien, recientemente, algunos autores entre los que destacan Álvarez Campillo y García López, han lanzado una publicación en la que proponen que las dietas cetogénicas(4), es decir aquellas cuyo metabolismo fundamental es a base de cuerpos cetónicos y ácidos grasos, pueden tener un papel importante en el entrenamiento deportivo. El presente artículo se propone analizar la hipótesis de estos autores para intentar postularnos a favor de un nuevo campo en la nutrición deportiva. ¿Es igual de efectivo el entrenamiento con este tipo de dietas? ¿se pueden alcanzar los mismos resultados a nivel deportivo? ¿integra algunos problemas para la salud este tipo de dietas cetogénicas?

Nos hemos apoyado además en otra bibliografía, y revisiones para comparar las ideas presentadas en el libro.

Uno de los planteamientos que defienden, es que nuestro organismo no precisa cantidades tan elevadas de hidratos de carbono como en la actualidad se consume, o pretenden las organizaciones correspondientes en materia de nutrición y salud que se consuma; ya que curiosamente, los macronutrientes esenciales son las proteínas y las grasas, no los hidratos de carbono. Si bien es cierto que las dietas cetogénicas pueden ayudar para el tratamiento de diversas enfermedades, entre las que podemos destacar la diabetes mellitus, el Alzheimer (5) o la epilepsia, como destacan en su libro Campillo y García (6), pero el objeto de estudio es la repercusión en el rendimiento deportivo y la salud. Más difícil será demostrar por tanto la eficiencia de estas dietas en el deporte, dado que el metabolismo de la grasa, es mucho más lento que el de los hidratos de carbono(3). Según mantienen los autores, esta dieta necesita un tiempo de adaptación, que según defienden, basándose en un estudio de 1980, es de al menos dos semanas de adaptación.


 DISCURSIÓN

Parece ser que las dietas cetogénicas podrían ayudar al ejercicio de predominio aeróbico (7) por su efecto sobre el pH, aunque resultarían ineficientes para ejercicios intensos. También se podría justificar desde la fisiología, ya que esta ruta metabólica precisa tiempo y oxígeno. No obstante no hay mucha evidencia que respalde estas conclusiones.

Un estudio realizado con ratas sometidas a actividad física, demuestra que las que siguieron una dieta cetogénica, frente a las que siguieron una dieta baja en hidratos, tuvieron una menor ganancia de peso, pero incremento de la masa grasa, con el consiguiente efecto negativo en al composición corporal, sin afectar a la capacidad física significativamente.(8)

Un dato curioso es que las dietas bajas en hidratos de carbono, como son las cetogénicas, disminuyen el tiempo de respuesta que tarda el organismo en producir sudor frente a las dietas ricas en hidratos de carbono (9). Esto tiene sus ventajas, como son una correcta termorregulación, ya que es el objetivo final del sudor, y unos inconvenientes a nivel deportivo, como puede ser la fatiga por deshidratación.

Es curioso también que al principio del capítulo 7,(4) los autores citen con la frase de Da  Vinci, que “la teoría sin práctica está coja, pero la práctica sin teoría es ciega” cuando ellos solamente aportan conclusiones teóricas acerca de las supuestas mejoras en el rendimiento deportivo, pero no han aportado ningún estudio en el que los resultados deportivos de una dieta y entrenamiento, frente a la otra, sean mejores. Afortunadamente, la ciencia sigue siendo escéptica por naturaleza, y hasta que no se demuestre en la pista, creemos que lamentablemente no tendrán el reconocimiento y la credibilidad que esperan.
Otro punto flaco del libro, es que en el mismo capítulo 7, donde habla de los objetivos del deportista, no cite nada de bibliografía relativa a la actividad física o el deporte específicamente, y sin embargo hable de entrenamiento de hipertrofia, ejercicios de fuerza, ejercicios de resistencia, etc.
En cuanto a las enfermedades metabólicas o patologías que los autores achacan a la alimentación basada en hidratos de carbono, puesto que desde que se propuso, han aumentado estas enfermedades, nos permitimos sugerir que uno de los factores de estas patologías puede ser el gran índice de sedentarismo de la sociedad (10)(11)(12) y/o el bajo grado de adhesión a las recomendaciones nutricionales actuales, como defiende Iglesias (13). Si por mucho que se propongan, no se cumplen, no podemos presentarlas como causa o efecto. Por citar algunas conclusiones del trabajo de Iglesias et al., El consumo energético se distribuye en ambos sexos: 36% de lípidos, 17-18% de proteínas y 43-44% de hidratos de carbono. La valoración nutricional refleja probable déficit en ambos sexos de consumo en ácido fólico, vitaminas D y E y calcio; en cuanto al hierro se aprecia déficit en mujeres.” El estudio de Iglesias et al está realizado sobre estudiantes universitarios, pero según la última encuesta realizada en España en población adulta sobre la ingesta de alimentos llevada a cabo por la AESAN (14), los hombres toman una media de 109 g/día de proteínas y las mujeres 88 g/día. Ambos valores superiores a las IDR para la población española, (54 g/día para hombres y 41 g/día para mujeres). (15)
O por poner otro ejemplo, Cervera y cols (16)en la que tampoco se cumplen las recomendaciones en cuanto a la distribución de los macronutrientes respecto a la energía, y se doblan los azúcares simples recomendados.
Respecto a la salud en las dietas cetogénicas se han evidenciado algunos efectos adversos, entre los que destacan, el aumento de lípidos en la sangre, que afecta a más de un 60% de los niños (17), y una dieta a largo plazo de este estilo, puede retrasar el crecimiento muscular e incrementar el riesgo de fractura ósea (18), ya que se han relacionado con una menor producción de la hormona de crecimiento.
Las dietas cetogénicas, están también contraindicadas en algunas enfermedades como las porfirias (deficiencia en piruvato carboxilasa) y otras enfermedades raras del metabolismo de las grasas.(19)
Pese a que los autores Campillo y García atribuyen un beneficio sobre el rendimiento deportivo al hecho de seguir una dieta cetogénica, no hay suficiente evidencia científica para sostener dichas afirmaciones, en primer lugar porque no se han efectuado estudios bien planificados que aborden todas las variables, como es el caso de la dieta, el entrenamiento, y los resultados deportivos, y en segundo lugar, porque precisamente, la evidencia científica actual parece apuntar lo contrario. Además los estudios realizados siguen metodologías diferentes y la duración en el tiempo es dispar, lo que no permite comparaciones entre ambas dietas.

Sí es cierto que podría ser útil en deportes de larga duración, aunque de ser así, no se conocen todavía las proporciones adecuadas de macronutrientes que se deberían suministrar a los deportistas en la dieta.

En cuanto a si presenta esta dieta problemas para la salud, no hay tampoco consenso científico, sí que se ha visto que en poblaciones acostumbradas a este tipo de dietas, al abandonarlas y sustituirlas por dietas hidrocarbonadas y ricas en grasa, aumentan bastante los riesgos cardiovasculares, debido en parte a un mecanismo relacionado con la resistencia a la insulina.

A priori parece estar contraindicada en niños, y algunas enfermedades del metabolismo de las grasas como las porfirias.




BIBLIOGRAFÍA

1.     Louise Burke. Nutrición en el Deporte (Un enfoque práctico). Ed. Médica Panamericana; 2010. 536 p.
2.     SENC. Guía de la alimentación saludable [Internet]. Sociedad española de nutrición comunitaria; 2004. Available from: http://www.aesan.msc.es/AESAN/docs/docs/come_seguro_y_saludable/guia_alimentacion2.pdf
3.     L. katheleen Mahan SE-S. Nutrición y dietoterapia de, Krause. 10a ed. Mexico: Mc Graw Hill; 2001. 1279 p.
4.     Álvaro Campillo Soto JAGL. Alimentación para deportistas. RBA; 2013. 208 p.
5.     Krikorian R, Shidler MD, Dangelo K, Couch SC, Benoit SC, Clegg DJ. Dietary ketosis enhances memory in mild cognitive impairment. Neurobiol Aging. 2012 Feb;33(2):425.e19–425.e27.
6.     Álvaro Campillo Soto. Toda la verdad sobre la dieta Dukan. Cómo prevenir y curar las enfermedades a través de las dietas cetogénicas. 2a ed. Bubok Publishing S.L.; 2008.
7.     Pérez-Guisado J. El deportista y el pH: importancia del lactato y la dieta. Apunts Med Esport. 2010 Abril;45(166):103–7.
8.     Caton SJ, Bielohuby M, Bai Y, Spangler LJ, Burget L, Pfluger P, et al. Low-carbohydrate high-fat diets in combination with daily exercise in rats: Effects on body weight regulation, body composition and exercise capacity. Physiol Behav. 2012 May 15;106(2):185–92.
9.     Pokora I, Grucza R, Kaciuba-Uściłko H. Influence of a low-carbohydrate diet on thermoregulatory responses to prolonged exercise in men. J Therm Biol. 1999 Oct;24(5–6):471–5.
10.   E. Rodríguez-Rodríguez, J. M. Perea, A. M. López-Sobaler y R. M. Ortega. Obesidad, resistencia a la insulina y aumento de los niveles de adipoquinas: importancia de la dieta y el ejercicio físico. Nutr Hosp. 2009;24(4):415–21.
11.   Sánchez-Cruz J-J, Jiménez-Moleón JJ, Fernández-Quesada F, Sánchez MJ. Prevalencia de obesidad infantil y juvenil en España en 2012. Rev Española Cardiol [Internet]. [cited 2013 Mar 10]; Available from: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0300893212006409
12.   Rodríguez Martín A, Martínez Nieto JM, Novalbos Ruiz JP, Ruiz Jiménez MA, Jiménez Benítez D. Ejercicio físico y hábitos alimentarios: un estudio en adolescentes de Cádiz. Rev Española Salud Pública. 1999 Jan;73(1):81–7.
13.   M. T. Iglesias López, G. Mata, S. Hernández, R. García Chico, A. Pérez. Estudio nutricional en un grupo de estudiantes universitarios madrileños. Nutr Clínica Dietética Hosp. 2013;33(1):23–30.
14.   Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Evaluación nutricional de la dieta española I. Energía y macronutrientes. Sobre datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) [Internet]. 2012 [cited 2014 May 16]. Available from: http://aesan.msssi.gob.es/AESAN/docs/docs/evaluacion_riesgos/estudios_evaluacion_nutricional/valoracion_nutricional_enide_macronutrientes.pdf
15.   FESNAD. Ingestas Dietéticas de Referencia (IDR) para la Población Española. Act Dietética. 2010;14(4):196–7.
16.   Burriel FC, Ramón Serrano Urrea, Cruz Vico García, Marta Milla Tobarra, María José García Meseguer. Hábitos alimentarios y evaluación nutricional en una población universitaria. nutr Hosp. 2013;28(2):438–46.
17.   Bergqvist AG. Long-term monitoring of the ketogenic diet: Do’s and Don’ts. Epilepsy Res. 2012;100(3):261–6.
18.   Kossoff EH, Zupec-Kania BA, Rho JM. Ketogenic diets: an update for child neurologists. J Child Neurol. 2009;24(8):979–88.
19.   Kossoff EH, Zupec-Kania BA, Amark PE, Ballaban-Gil KR, Bergqvist AG, Blackford R. Optimal clinical management of children receiving the ketogenic diet: recommendations of the International Ketogenic Diet Study Group. Epilepsia. 2009;50(2):303–17.